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El pasado mes de Junio España salía del llamado Procedimiento de Déficit Excesivo,  y el crecimiento se prevé cercano al 2,4% para 2019, mientras que se espera que el paro baje, si bien de manera muy moderada, los próximos dos años. Pero… ¿Podríamos aproximarnos a una nueva crisis? ¿Hasta dónde llegará el crecimiento de España en 2020?

El fin del Procedimiento de  Déficit Excesivo

El control  desde la Comisión Europea   al que España estaba sometida desde el 18/02/2009  terminó  en Junio de este  año. Europa consideró que los próximos  dos años España no bajará del -3% en déficit público, por lo que ha dejado de estar bajo el brazo corrector  de la Comisión Europea. Sin embargo, no habrá que relajarse, porque Bruselas sigue exigiendo ajustes. Pero el control no será tan estricto  ni la necesidad de llegar tan apremiante como los últimos años.

Ya en el primer trimestre los objetivos del déficit  quedaban fijados por el gobierno en -1,8% para este año (por debajo de lo que plantea Bruselas) y -1,1% para este año. Con la salida del Procedimiento de Déficit Excesivo, también se pedía un ajuste estructural anual de 0,65% del déficit para 2020 (15.000 millones de euros). Es  decir, si bien España ha salido  del control de la  Comisión Europea, hay una advertencia muy clara de que  debe seguir realizando ajustes.

Reajuste del crecimiento

Por otra parte, a  pesar de los importantes  vientos en contra  que hay en el mundo, se prevé que el crecimiento en España no se estanque en los próximos dos  años. Las  coyunturas de política  nacional e internacional  van a generar ciertos efectos  correctores en el crecimiento. El crecimiento del año pasado se quedó en un 2,5%, y está previsto  que llegue  al 2,4% en 2019 y al 2% en 2020. En definitiva, el crecimiento va a ser moderado y se irá ralentizando. Los ajustes en la política monetaria de la FED en los EEUU, la moderación del crecimiento global, y el estancamiento del turismo por la competencia de los países que hasta ahora tenían mayores tensiones políticas que España, van a producir esta ralentización del crecimiento.

Algo parecido sucede con el paro. Fijado en 15,8% en 2018, aunque las cifras son positivas en 2019, no se espera que baje a un porcentaje inferior del 12,6% en 2020. La subida del SMI (Salario Medio Interprofesional) del año pasado, según los analistas, puede provocar efectos adversos en la creación de  empleo. Se espera un crecimiento ocupacional del 2,1% en 2019, que disminuirá al 1,8% en 2020.

En definitiva, hay crecimiento y disminuye el paro, pero año a año se va ralentizando esta evolución.

Amenazas y fortalezas de la economía española

Dentro de las amenazas externas a la economía española se encuentra la guerra comercial entre EEUU y China, el ascenso  del populismo en países como la propia EEUU, el caso Venezuela y sobre todo el del Reino Unido  (que ha producido la pesadilla europea del Brexit). Entre las amenazas internas tenemos la falta de pacto entre partidos, que aleja cada vez más la aprobación de unos nuevos  Presupuestos Generales. Por otra parte, aunque la renta fija se ha mantenido estable, el comportamiento del IBEX 35 no ha sido muy favorable, con una caída  del 10% durante  el año 2018.

Entre las fortalezas o ventajas tenemos, a nivel externo, la caída del precio del  combustible (somos un país muy dependiente de esta variable), y a nivel interno el aumento de la demanda interna. El año pasado esta variable elevó el PIB en  2,9 puntos.  La demanda interna sigue compensando una demanda externa que aún no es favorable. Por otra parte, la evolución de  la economía estadounidense es buena, pese al crecimiento de la deuda pública a causa de su política fiscal. Estados Unidos no entrará en recesión los próximos años, y sus últimos acercamientos a China para superar la guerra comercial  favorecen también la coyuntura a  nivel global.

El crecimiento de España los próximos años

En conclusión, aunque Bruselas no va a permitir que España se relaje en sus políticas fiscales, la realidad es que la economía española sale de su brazo corrector. A nivel global hay importantes amenazas y un crecimiento moderado, pero ninguna primera potencia está verdaderamente en crisis, ni siquiera en un comienzo de crisis. Son más preocupantes más bien los conflictos comerciales entre dos de ellas (EEUU y China). España seguirá creciendo, si bien dicho crecimiento se irá moderando con los años. Aunque el país no puede  dilapidar el gasto público que tanto ha costado estabilizar, y el esfuerzo económico debe continuar,  no podemos decir que España esté en riesgo inmediato de entrar en una nueva recesión. Si no hay más tensiones políticas -lo que no está descartado-, puede que por fin se mantenga la senda del crecimiento que tanto ha costado encontrar. Y esto son buenas noticias, habida cuenta de lo que  supuso la última crisis.

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