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Llevamos entre dos y tres meses entre cuatro paredes, y ya  va siendo hora de salir. Sin embargo, hay quienes se resisten  dar el paso. En la historia de la humanidad, casos mucho más extremos han demostrado que los seres humanos nos acostumbramos a todo. ¿Nos habremos acostumbrado a estar en casa, a la seguridad de un entorno controlado y familiar, y no seremos capaces de abrirnos a lo nuevo? ¿El teletrabajo se impondrá como la forma  habitual de trabajar? ¿Olvidaremos las reuniones y visitas y lo sustituiremos todo por las recurrentes reuniones con Skype o Zoom? ¿Cómo serán las empresas después del confinamiento?

Los espacios en las empresas después del confinamiento

Desde el 21 de Mayo, por la Orden SND/422/2020 es obligatorio el uso de mascarillas si no se podía mantener una distancia de 2  metros, y la orden SND/414/2020, de 16 de  mayo, ya había establecido una serie de pautas a aplicar en los  centros de trabajo. A partir del 21 de junio, con la entrada en vigor del RDL 21/2020, de la « nueva normalidad », esta distancia se reducirá  a 1,5 metros. Las mascarillas serán obligatorias desde los 6 años de edad y se  habrá unas sanciones de hasta 100 euros por  no llevarla en las situaciones en que no se pueda mantener 1,5 metros de separación.

Sin embargo, una cosa son las directrices generales para evitar problemas y otra la aplicación que en el día a día las empresas deben aplicar.

El caso tristemente  recordado del call center en Seúl con 79 de 137 empleados contagiados (más del 50%) hace plantearse en serio la disposición de las mesas, la ventilación y la interacción entre los empleados.

Este pequeño gráfico publicado por El  País  da una idea de que, quitando el teletrabajo, o directamente la ausencia de empleados en la oficina, la medida más eficaz pasa por establecer barreras físicas entre las personas, por encima del uso de mascarillas.

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Fuente: «El País», 8/06/2020

Esto podría suponer en la práctica una reorganización del espacio en las oficinas.

Al igual que en los medios de transporte, la distancia entre los puestos de trabajo es una medida imprescindible. Si es posible por la configuración del espacio, también los elementos de separación como mamparas o tabiques transparentes son eficaces.

Se ha demostrado que la transmisión del virus de la Covid-19 es mucho mayor en entornos  cerrados (hasta 19 veces), por lo que las medidas de ventilación, limpieza y desinfección deben ser eficaces. En concreto, la ventilación parece ser un remedio para las gotículas portadoras del virus de menor tamaño, que son las que se propagan a más de 2 metros. Por tanto, la ventilación será fundamental en los centros de trabajo.

Nuevos hábitos de empresa después  del confinamiento

Un sistema previsto de la adaptación de las condiciones de trabajo (artículo 7.c del citado RDL) es la organización de los turnos. En el caso de oficinas o centros en los cuales el espacio físico no sea suficiente para poder garantizar distancia entre los empleados, una solución puede ser la organización de los turnos de trabajo para evitar su coincidencia. Siempre que nuestro trabajo lo permita, y nos reincorporemos gradualmente al trabajo presencial, puede ser que nuestros turnos de trabajo se vean alterados.

En los centros de trabajo, los geles hidroalcohólicos y los desinfectantes serán una herramienta fundamental, y la higiene de manos se volverá algo tan normal e imprescindible  como vestirse adecuadamente. No se podrá tolerar que una oficina no disponga de ellos o al menos de jabón en abundancia, aunque sea temporalmente.

Los desplazamientos sufrirán cambios, y es  una cuestión aún no resuelta en las grandes ciudades. En las pequeñas o medianas, el aumento de desplazamientos a pie o en transporte privado será una solución contra el coronavirus. Pero, en las grandes ciudades, las largas distancias hacen inviables desplazamientos a pie. Y los desplazamientos en vehículos privados de la mayor parte de la población generaría  enormes atascos y más polución.

Este y otros motivos  hacen que, en los casos  en los que sea posible, el teletrabajo haya venido para quedarse. Es en la práctica el sistema más eficaz para evitar el contagio.  El coronavirus podría ser el responsable de la implantación de una herramienta que  hasta ahora no llegaba a más del 4% de las empresas en España.

7 hábitos del teletrabajo que debemos aprender

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El teletrabajo impone al menos  7 aspectos, 7 hábitos  que debemos empezar a considerar:

  • Un espacio reservado

Nos tendremos que acostumbrar a organizar en nuestra casa un espacio reservado para el trabajo, y adquirir la disciplina (más difícil  cuando el trabajador tiene familia propia).

  • Disciplina

Es imprescindible ducharse y asearse, vestirse y desayunar como si fueras a trabajar presencialmente. Quizá se podría objetar que el vestuario no es  tan importante, pero cuando se impongan las videollamadas, como acabarán haciéndolo, será casi igual de importante  que antes.

  • Horarios estables

El teletrabajo favorece una flexibilidad horaria, pero está demostrado que las rutinas horarias (empezar y terminar siempre a la misma hora, planificar,…) incrementan nuestra productividad.

  • Coordinación

Muy relacionado con la anterior, la flexibilidad horaria no implica que podamos hacer lo que queramos. Debemos igualmente coordinarnos  con nuestros compañeros, los clientes o los asistentes a un curso. Hay que duplicar los recordatorios y remarcar las citas, porque ya no es posible aquello de acercarse a la mesa del compañero y recordarle nuestra reunión.

  • Conexión

Necesitamos la relación interpersonal, lo más completa posible. Herramientas como Microsoft Teams, Zoom, Skype o incluso WhatsApp nos pueden ayudar a tener lo más presentes posibles a nuestros compañeros, clientes o proveedores. Quien no las maneje bien, ha llegado el momento de que se ponga las pilas digitalmente hablando.

  • Tiempos de descanso

Ya no va a existir el momento de tomarse un café de máquina con un compañero, pero las pausas son igual de necesarias. El descanso nos ayuda a trabajar, y corremos el riesgo de realizar jornadas interminables, porque no existe nadie  que nos recuerde que hay que parar. Por supuesto, también es posible  tener horas muertas de escasa actividad o incluso, en el peor de los casos, de escaqueo. La responsabilidad del trabajador pasará a primer plano.

  • Revisión y análisis

La evaluación del trabajo, por uno mismo y por los responsables de personal, es esencial. Se deben fijar revisiones semanales, mensuales o trimestrales. Las comparativas con resultados de tiempos de trabajo presencial son también muy necesarias.

En definitiva, el mundo de la empresa y el trabajo va a cambiar a marchas forzadas este año, y muchos de los hábitos en las empresas después del confinamiento han venido para quedarse. Cuanto antes nos  adaptemos a la nueva situación, menos se resentirá la situación de nuestra empresa  y empezaremos a combatir desde YA la temida crisis.

 

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